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Hablar de Ruta del vino de Jumilla es hablar de miles de sensaciones: es la impresión que produce en nuestro olfato la percepción de los aromas de la madera en contacto con el vino al entrar en la sala de crianza de una bodega; es sentir la brisa fresca mientras se pasea entre los viñedos de Monastrell; degustar un buen gazpacho jumillano; llenar el alma de las Fiestas de la Vendimia o deleitarse apreciando cada detalle del rico patrimonio histórico y cultural. En definitiva, es hablar de “enoturismo”. Empecemos por el principio.

Cada vez son más los turistas mejor informados, más exigentes y sofisticados que demandan salidas diferentes, atractivas y muy especializadas que satisfagan sus necesidades. Aquí radica el éxito del turismo del vino. El conjunto de actividades que lo conforman han dado lugar al nacimiento de este nuevo concepto. Pero, ¿qué entendemos por enoturismo? Según la Carta Europea del Enoturismo elaborada por RECEVIN en 2006, es el conjunto de actividades turísticas, de ocio y tiempo libre dedicadas al descubrimiento y disfrute cultural y enológico de la viña, el vino y su territorio. Sobre esta definición se asienta el concepto de Rutas del Vino y, en especial, Ruta del Vino de Jumilla, que avalada por la Denominación de Origen Protegida Jumilla, se convierte en un generador de desarrollo económico muy potente para el territorio. La Asociación Ruta del Vino de Jumilla forma parte del club de producto Rutas del Vino de España desde el año 2005 y su objetivo no es otro que ofrecer una experiencia turística de calidad en torno al vino completada con todos los elementos que la componen: gastronomía tradicional, cultura, patrimonio histórico, territorio, naturaleza, fiestas, gentes, etc.

Actualmente, la Ruta del Vino de Jumilla está formada por cuatro ayuntamientos pertenecientes a los territorios de la D.O.P. Jumilla: la propia Jumilla en la Región de Murcia y Fuente Álamo, Ontur y Montealegre del Castillo en la provincia de Albacete. Cuenta con 54 asociados formados por bodegas, restaurantes, bares de vinos, almazaras, museos, alojamientos, comercios especializados, empresas de ocio temático, una enoteca, un resort y una agencia de viajes, a los que hay que sumar varios socios colaboradores y el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Jumilla. El éxito de nuestro destino enoturístico depende del trabajo conjunto y en equipo de todos los socios y de numerosos aspectos cualitativos interrelacionados.
¿Qué va a encontrar un turista del vino en la Ruta del Vino de Jumilla? El foco principal de atracción lo constituye la visita a las bodegas seguida de la oferta gastronómica, es decir, buen vino y opulenta comida es lo que en un principio les atrae. Sin embargo, la visión se completa gracias a la rica oferta cultural y de ocio existente. Además de las distintas rutas por los parajes naturales únicos de todo el territorio como La Pedrera, El Carche y La Cingla en Jumilla o Las Colleras en Fuente-Álamo (Albacete), el visitante podrá disfrutar de un rico patrimonio histórico y arqueológico de millones de años. Son destacables las huellas fósiles de la Hoya de la Sima datadas en el Mioceno Superior o numerosos abrigos de pinturas rupestres prehistóricos diseminados por todo el territorio. De época histórica cabe señalar la gran huella íbera a través de la visita al yacimiento de Coimbra del Barranco Ancho en Jumilla, con piezas tan importantes como el Cipo funerario de los Jinetes, visitable en el Museo Municipal Jerónimo Molina de Jumilla, o el famoso santuario ibérico del Cerro de los Santos en Montealegre del Castillo, de donde se extrajo la Gran Dama Oferente. La presencia romana también se deja ver en todos los territorios de la Ruta del Vino destacando la villa romana de Los Cipreses en Jumilla o las famosas muñecas romanas de marfil y ámbar halladas en Ontur. Para los amantes de la Edad Media, el panorama se completa todavía más con la presencia del castillo de Jumilla, en origen un hisn islámico del siglo XII y numerosas muestras de la pertenencia de todos los territorios al Marquesado de Villena. De época moderna y contemporánea es parada obligatoria el casco histórico de Jumilla, único por sus casas modernistas como la famosa Casa de Doña Pepita diseñada por el arquitecto Joan Alsina, discípulo de Gaudí.
En cuanto a la oferta de actividades de la Ruta del Vino Jumilla, además de eventos ya consagrados como el ciclo de Música entre Vinos celebrado en los meses de junio y julio y, las Jornadas Gastronómicas, llevadas a cabo en noviembre, se está apostando por potenciar la cultura y el patrimonio desde una experiencia en torno al vino. Actividades como Armonía Medieval de Vinos y Quesos en el castillo de Jumilla o la antigua iglesia de Santa María, Arqueología y Vino, con catas y maridajes en los lugares históricos, así lo demuestran. La importancia del patrimonio natural queda manifiesta en el evento Sal, Gastronomía y Vino donde el visitante puede conocer de primera mano el idílico paisaje de las Salinas de la Rosa (El Carche) y degustar una cena maridada gourmet.
Qué decir de la ya famosa Ruta Km0, otra apuesta gastronómica realizada en el mes de febrero donde se ofrece un recorrido gastronómico formado por diferentes paradas en los distintos restaurantes y bares de vinos que conforman la Ruta del Vino de Jumilla con el objetivo de potenciar el producto autóctono y la gastronomía más tradicional maridado con los excelentes vinos DOP Jumilla. Otra actividad realizada cuyo objetivo es mostrar, a través del arte de la fotografía, la esencia de la Ruta del Vino es el concurso de fotografía Beber con los ojos, con una gran acogida y éxito en su primera edición.
En definitiva, se trata de una ruta en plena expansión, no solamente en cuanto a municipios sino también en cuanto al desarrollo de actividades, eventos y experiencias en torno al mundo del vino. Además, se ha constatado un constante aumento de visitantes del 17% anual, pasando de los cerca de 26.000 visitantes en 2016 a los 42.722 en 2018 y más de 47.000 en 2019. Sin duda, una ruta en alza y defensora de un turismo de calidad.